Rafael Alberti
Del Puerto de Santa María (Cádiz). Con su
familia se traslada a Madrid. Abandona el Bachillerato y se dedica a la
pintura. Se afilio al partido comunista y tuvo una activa participación
política en la guerra. Al acabar esta se exilió a Argentina. Restablecida la
democracia vuelve, y le será concedido el Premio Cervantes.
Se funden lo popular
y lo culto, lo escueto y lo barroco, lo tradicional y lo frenéticamente nuevo.
Su libro más temprano, Marinero en tierra, se inscribe en una línea
del neopopularismo. Son canciones que evocan un
paraíso perdido, que el poeta identifica con el Cádiz de su infancia, y el mar,
las salinas, los momentos más jubilosos de la misma. Le siguen El alba
de alhelí y Cal y canto, del más difícil neogongorismo
o culteranismo.
En 1929 publica su obra maestra, Sobre los ángeles, inducida por
una profunda crisis de perdida de fe; es un libro en tres partes; las dos
primeras son de inspiración becqueriana; la última utiliza ya un pleno surrealismo en
que desata el versículo. Utiliza símbolos como los ángeles, los fantasmas y
los duendes. Libros de su segunda época, destaca El poeta en la calle,
de literatura comprometida. Otras obras, ya en el exilio publicará Baladas
y canciones del Paraná.
Luis Cernuda
Fue alumno de Pedro Salinas y
profesor de varias universidades europeas y americanas. Reunió su obra poética
bajo el título general de La realidad y el deseo, colección de
libros a la que pertenecen: Perfil del aire, Égloga,
elegía, oda, Los placeres prohibidos, Donde habite el
olvido, Un río, un amor, yLas nubes, ya en el
exilio, Desolación de la quimera. Es también importante su labor
como crítico literario y ensayista, con los dos volúmenes de Poesía y
literatura, etcétera.
Su poesía rehuye el
énfasis formal y busca lo indefinible, lo aéreo. Por eso repugna de estrofismo
y de rima, y cuando utiliza alguna es la asonante, que es la que ofrece más
libertad. Se centra en la experiencia humana, pero rehuye lo más específico y
propio para que el lector pueda identificarse con el poeta. Canta el choque
entre el deseo y la realidad, que deja al poeta solo el consuelo elegíaco del
recuerdo o unos pocos instantes, que el llama acordes, de gozo intemporal.
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